lunes, 23 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
CARTA AL ASESINO MANUEL FRAGA IRIBARNE
El profesor Manuel F. Trillo escribe a Manuel Fraga Iribarne, colaborador de la dictadura y fundador del PP.
Ahora me llegan noticias de que cogiste un catarro el 1 de enero de 2012, y que por ello estás muriendo. Qué lástima que tu madre, María Iribarne, no te hubiera abortado, de ese modo no tendríamos que haber soportado a un sinvergüenza, a un canalla, a un cínico a carta cabal, a un chico bastardo de los Ybarra, a un sujeto sin principios éticos. No me alegro de que te mueras, es más, estoy algo triste, porque esperaba que te pudiéramos juzgar por delitos de lesa humanidad. Por tus crímenes cuando eras ministro de un gobierno presidido por el delincuente Francisco Franco allá entre los años 1961 y 1969. También cuando fuiste ministro de la gobernación con otro delincuente sin igual –el carnicerito de Málaga- como era Arias Navarro. Siendo ministro de este criminal en 1976 asesinaste a 5 trabajadores en Vitoria. Los cargos muchos, Julián Grimau en 1963, y Delgado y Granados en 1964, asesinados por lo que tú entendías como la Justicia, la Justicia fascista. Defensor de los poderosos, como lo era tu padre biológico, no se te fue la olla en seguir defendiendo esa posición, la guerra era sobrevivir siendo un bastardo. Y lo conseguiste.
Cuando he visto que no presentabas a estas elecciones me alegré, porque yo –en mi ingenuidad- pensaba demandarte y denunciarte –ambas cosas, cabrón- por el daño inferido a las familias y a los españoles y por crímenes de lesa humanidad. Ahora sin amparo de un Tribunal Supremo que impidiera que te pudieran juzgar, porque ya no era preciso el suplicatorio. Así te mantuviste en los cargos públicos durante toda tu vida “democrática”, incluso como un dinosaurio en el Senado, todo para impedir que fueras juzgado. Sabías que te teníamos ganas, que acabarías como los asesinos argentinos y chilenos ante un tribunal para responder por tus crímenes. Tonto no fuiste nunca, eso lo sabía hasta el General Adocenado, otro pendejo como tú, y por eso te burreaba llamándote por el apellido de tu madre, nunca como Fraga, porque sabía que ese apellido no es más que el de un bastardo (así lo pensaba él, el generalísimo esdrújulo). Tonto no fuiste, y sabías que si permanecías con un cargo de relevancia al final sería el Tribunal Supremo (plagado de fascistas) el que tendría que juzgarte, pero también sabías que los cobardes socialeros y tus amigos fascistas en el Congreso y en el Senado jamás concederían el suplicatorio. Bien te protegiste el culo, Iribarne.
Ahora resulta que te mueres. No te podrán juzgar por tus crímenes, pues a un muerto no se le juzga. Sólo espero que hayas tenido una larga agonía, la misma que tuvo Julián Grimau y Puig Antich.
Pensarás que formas parte de la historia de este Estado español, o como tú dirías de la Nación Española, pues te equivocas, nadie entre los jóvenes de 14 años te conoce, nadie sabe quien cojones eres, los jóvenes te ignoran, y yo haré mucho más para que tu nombre no figure en ningún sitio –y soy profesor de Historia- y cuando saliera por algún motivo diré quién has sido, lo que has hecho y los crímenes que has cometido al lado del general adocenado.
Te mueres, pues ¡muérete!, la lástima fue que tu madre no hubiera abortado a un hijo de los Ybarra, pues eso era lo que tocaba en 1922, abortar cuando la criada de la casa quedaba preñada por el señorito. En tus memorias no dices nada de todo esto, será que te avergüenzas de tus orígenes o de no ser lo que por derecho tenias: Ybarra Iribarne.
Te mueres sin ser juzgado, sin presentarte ante los hombres y las mujeres de la cuenca del Nalón, aquellas a las que cuando eran rapadas porque defendían a los hombres mineros en la huelga de 1962 calificaste de “piojosas”. Tú que defendías la dieta del aceite de ricino del Cabo Pérez, las palizas hasta la muerte en las cuencas mineras, el que se reía en aquella televisión en blanco y negro afirmando como ministro de información que en España el “estado de derecho se basa en los principios del Movimiento Nacional”. La guerra sin cuartel contra la democracia y contra los hombres y mujeres que dejaron su piel y su vida en el camino hacia la democracia fue a sangre y fuego. Morirás y te harán un entierro que saldrá como noticia en el Nodo actual, pues eso hay que decir, que a la postre el fascismo no ha sido vencido y tú, y tu entierro, es el mejor ejemplo.
Manuel Fraga Iribarne, así inscrito en el Registro Civil, eres un ser abyecto. Que descanses de tanta maldad como has acumulado en tu alma y los dioses te den lo que te mereces. La historia te ignora. Si yo no lo hago es porque has hecho mucho daño a los míos, y eso no se perdona nunca. De ahí que te escriba esta carta, que seguro a estas horas ya no podrás leer.
Atentamente, Manuel
viernes, 6 de enero de 2012
jueves, 29 de diciembre de 2011
DONDE HAY CAPITALISMO NO HAY DEMCRACIA
Pese a que muchos hace ya tiempo diagnosticaron la muerte del marxismo, lo cierto es que, más que morir, Marx ha alcanzado el estatus de clásico del pensamiento. E incluso, como afirman Fernández Liria y Alegre Zahonero, el de “Galileo de la historia”. (...)
![[Img #3341]](http://canarias-semanal.com/upload/img/periodico/img_3341.jpg)
Pese a que muchos hace ya tiempo diagnosticaron la muerte del marxismo, lo cierto es que, más que morir, Marx ha alcanzado el estatus de clásico del pensamiento. E incluso, como afirman Fernández Liria y Alegre Zahonero, el de“Galileo de la historia”. Carlos Fernández Liria lleva ya un montón de años dedicado a la labor de leer a Marx como a un clásico cargado de futuro. Casi podemos afirmar que desde su Tesis doctoral (sobreSartre), pasando por sus primeros libritos, Dejar de pensar y Volver a pensar, escritos al alimón conSantiago Alba Rico, quien firma el prólogo de la obra que ahora reseñamos, y continuando por Sin vigilancia y sin castigo. Una discusión con Michel Foucault, porGeometría y tragedia y por El materialismo, Fernández Liria ha mantenido una coherencia y una progresión que lo convierten en uno de los filósofos de izquierdas más relevantes del país.
En los últimos años ha compartido sus esfuerzos con Luis Alegre Zahonero, y juntos han publicado Educación para la ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho, Comprender Venezuela, pensar la democracia, que obtuvo el Premio Nacional del Libro de Venezuela “Mejor libro sobre socialismo del siglo XXI”, y también juntos han participado en los libros colectivos "Periodismo y crimen". "El caso Venezuela 11-04-02", y "Bolonia no existe".
Por eso no es extraño encontrarlos de nuevo juntos en este interesantísimo libro: El orden de ‘El Capital. En él los autores pretenden llevar a cabo una lectura republicana de la obra cimera de Karl Marx, El Capital, y lo hacen interpretando la obra en clave Ilustrada. El Capital es asumido como una obra científica clave para entender el sistema de producción capitalista y para criticar la economía política que proliferaba en la época de su redacción. Y como tal obra científica su ordenación no es arbitraria, sino que cumple un papel teórico de primera magnitud. De ahí el interés de los autores por examinar con atención la fecha y contenido de los prefacios, prólogos y epílogos, ya sean los firmados por el propio Marx, ya sean los firmados por Engels tras la muerte del “Moro”. En ellos se aprecia lo que Marx estaba intentando hacer, así como se examinaba lo ya hecho, dando pistas a sus lectores pero, también, incurriendo en aparentes contradicciones o dando orientaciones equívocas. Se trataría, en todo caso, de rescatar a Marx del marxismo, avalados por la famosa cita de Marx en la que negaba ser él mismo marxista. Por ello es descabellada la recomendación althusseriana de empezar a leer el Libro primero no por su orden, sino saltándose la teoría del valor.
Esa recomendación es prácticamente la única crítica al filósofo francés, pues "Leer El Capital" es tomado como referencia privilegiada en la exposición que Liria y Zahonero llevan a cabo en su investigación. La teoría del valor será así comparada con las teorías galileanas en el nacimiento de la física moderna, siendo ahora el “continente historia” el que quedaría delimitado. Constituye un producto teórico que marcaría lo que es pertinente dilucidar y lo que serían “cambios de tema” que alejarían a Marx de su objeto de estudio. La tradición marxista - aunque sería más propio hablar de diferentes tradiciones marxianas - ha perdido el tiempo enfrentándose a falsos problemas, ha sucumbido a lecturas inconsistentes que han alejado a los pensadores y teóricos posteriores del núcleo de la obra de Marx. Aunque en ocasiones era el propio filósofo alemán el que causaba las confusiones que luego serían objeto de variopintas interpretaciones el mismo modo Liria y Zahonero critican las lecturas de Hegel aportadas por esas tradiciones a las que nos referíamos hace un momento, mas negar validez por igual a las interpretaciones hegelianas de Marcuse, Lukács o Bloch, resulta, creemos, un tanto excesivo.
![Los filósofos Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero [Img #3367]](http://canarias-semanal.com/upload/img/periodico/img_3367.jpg)
Los filósofos Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero
Estudiar la obra de Marx atentos a su orden, como hicieran también Maximilian Rubel oManuel Sacristán, permite a los autores del libro que ahora tratamos ubicar cada polémica en su punto exacto, sin dilaciones ni recorridos extrateóricos. Así, por ejemplo, el problema de la transformación del valor, que tantos quebraderos de cabeza trajo a los economistas marxistas, se ventila polemizando con Felipe Martínez Marzoa y su obra La filosofía de 'El Capital’. UnMarzoa que muestra un conocimiento profundo de la obra de Marx y que es respaldado en otras ocasiones por Zahonero y Liria.
Nos encontramos, por tanto, ante una obra que es una exposición de El Capital muy atenta a la organización interna del trabajo de Marx, que puede ser interpretado como un libro de divulgación científica, pero que va más allá de ello gracias a lo polémico y, a veces, resbaladizo del tema. Esto da lugar a una lectura althusseriana de la obra de Marx, pero también a una lectura, como afirman los autores, republicana de la misma. Así, tras la invención del marxismo, que con tanto tino estudió Montserrat Galcerán, los autores de "El orden de El Capital’proponen un Marx Ilustrado que se apoya en los principios de la igualdad, la libertad y la propiedad, y que sólo así mantendría todo su poder subversivo. La historia del marxismo ha sido en algunos casos un disparate que regalaba a la burguesía el Estado de Derecho, la libertad individual, la democracia y los principios que los autores ilustrados habían ya puesto sobre el tapete. Por ello los autores rechazan un capitalismo que, apropiándose de esos recursos impagables, ha llegado a hacer invisible la contradicción que enfrenta al Estado de Derecho con el propio sistema capitalista. Si hay capitalismo no puede haber democracia.
Al comunismo nunca se le ha permitido desarrollarse en un país democrático, pero el comunismo es la única forma de organización social que podría mantener vivos los valores de la Ilustración. Esa es la conclusión de un libro que está dedicado “A los comunistas” y que, cuando llega a su final y Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero esquematizan lo que han defendido en su obra, ante la pregunta “¿Qué modelo proponemos?”, contestan sin titubear: el comunismo. Con ese final se cierra el círculo teórico y ético de un esfuerzo que los autores realizan para acercarnos a la obra capital de un pensador ineludible, Karl Marx, y a la de unos valores, los ilustrados, que hay que expropiar a sus aparentes dueños para devolverles su virtualidad subversiva y conformarlos como parte de nuestro futuro.
"El orden de 'El Capital' "
Carlos Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero
Akal, Madrid, 2010. 656 págs.
Carlos Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero
Akal, Madrid, 2010. 656 págs.
lunes, 26 de diciembre de 2011
sábado, 24 de diciembre de 2011
lunes, 19 de diciembre de 2011
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